Crónica de la ultramaratón Costa de Almería, por Cristóbal Jiménez:
Se suele comenzar este tipo de crónicas por los motivos para meternos en estas carreras. Pero, esta será distinta. El dorsal ya está guardado en el alma y en la (taquilla) de la persona que más me ha ayudado a que vuelva a encontrar la motivación por el atletismo, a pasar nervios los días previos y a que el gusanillo del atleta volviera a renacer en mi interior. Dejando sentimientos aparte, en lo meramente competitivo, la prueba la puedo resumir en una palabra: sufrimiento. A pesar de que los entrenos han sido buenos, suficientes y de que la semana anterior en la media de Córdoba me sintiese muy bien, desde la salida ya he notado que no era el día. Las piernas me pesaban demasiado, no notaba ninguna fluidez en ellas y parecía que llevase tres horas de esfuerzo ya encima. Todos somos atletas y sabemos lo qué significa que en los primeros kilómetros de una carrera de 43,7 no vayas bien. He pensado mil excusas, ahora cuando caliente iré mejor, ahora cuando salga de esta subida será...